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COLABORA
Y SÉ FELIZ
POR
JEANNIE LANCASTER
Basado en una historia real
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Jonathon
refunfuñó al subirse al auto
y sentarse al lado de su hermano
Mike. Quería quedarse en casa
y jugar al nuevo juego que
le habían regalado la semana
pasada por su cumpleaños,
pero su madre había insistido
en que todos fueran al centro
de reuniones y ayudaran en
el día de limpieza del barrio.
“¿Por qué tenemos que ir?”,
le había preguntado Jonathon
a su madre al ayudarle a subir
la aspiradora al vehículo.
“Será divertido”, dijo ella
con una sonrisa. “Además,
todos usamos el centro de
reuniones y es justo que ayudemos
a limpiarlo de vez en cuando”. |
Jonathon
se puso a mirar por la ventanilla
y observaba cómo pasaban las
casas y los árboles mientras
se dirigían a la capilla.
Cuando su madre llegó al estacionamiento,
Jonathon se sorprendió al
ver que el hermano Lawson
estacionaba su auto al lado
del de ellos.
“¿Qué hace aquí el hermano
Lawson?”, se preguntó Jonathon.
El hermano Lawson había estado
muy enfermo últimamente de
un tipo de cáncer llamado
leucemia y había pasado mucho
tiempo en el hospital. Jonathon
recordó que sus padres les
habían pedido a Mike y a él
que oraran por el hermano
Lawson durante las oraciones
personales y familiares. Hacía
poco que el hermano Lawson
había salido del hospital
para volver a su casa.
A Jonathon siempre le había
caído bien el hermano Lawson,
quien incluso era mayor que
los abuelos de Jonathon, pero
siempre se esforzaba por conversar
con él para preguntarle cómo
le iba en la escuela y en
su equipo de deportes. Una
vez hasta fue a uno de sus
partidos.
Cuando Jonathon se bajó del
auto, el hermano Lawson le
saludó con la mano y le dijo:
“Hola, Jonathon”. El hermano
Lawson fue a la parte de atrás
de su auto y sacó una aspiradora.
Lentamente, arrastró el aparato
hasta el centro de reuniones. |
“Jonathon”,
lo llamó su madre, “¿puedes
ayudarme con esto?”. Estaba
teniendo dificultades para
sacar la aspiradora de ellos
de la parte de atrás del auto.
“Por supuesto, mamá”, dijo
Jonathon. Le ayudó a sacarla
y rápidamente la empujó al
otro lado del estacionamiento.
Durante toda la tarde, Jonathon
y Mike trabajaron al lado
del hermano Lawson. En varias
ocasiones, Jonathon se cansaba
y se detenía a descansar,
pero se daba cuenta de que
el hermano Lawson seguía trabajando.
¡Y lo hacía con una sonrisa!
“Es bueno poder ayudar,
¿verdad?”, comentó el hermano
Lawson.
Jonathon sintió que algo cambiaba
en su interior. “Si el hermano
Lawson puede ser feliz mientras
ayuda, yo también puedo serlo”,
pensó; y comenzó a trabajar
con más determinación.
“Gracias por venir conmigo”,
le dijo su madre cuando ya
volvían a casa.
“De nada”, respondió Jonathon.
“Siento haberme quejado. No
sabía que se podían aprender
tantas cosas pasando la aspiradora”.
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“Debido
a que se nos anima a servir
y a que somos capaces de
ser vir, somos mucho más
felices”.
Élder Marlin
K. Jensen, de los Setenta,
“Cómo ser felices”, Liahona,
agosto de 2000, pág. 23. |
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