| |
 |
Mensajes de
La Primera Presidencia
 |
|
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| "Jesucristo
fue el Arquitecto Supremo y el Constructor de
puentes para ustedes, para mí y para toda la humanidad.
Él ha construido los puentes sobre los cuales
debemos pasar para llegar a nuestro hogar celestial." |
|
| |
| |
| |
| |
| Jesús
fue un constante ejemplo
de obediencia personal al cumplir con los mandamientos
de Su Padre. Al ser tentado en el desierto tras
Su largo ayuno, respondió: "Vete, Satanás". |
|
| |
| |
| |
| |
| El
Señor es nuestro gran ejemplo. Aun cuando vino a
la tierra como Hijo de Dios, sirvió con humildad
a aquellos que lo rodeaban. |
|
| |
| |
| |
| |
| Él
hizo por cada uno lo que no podíamos hacer por nosotros
mismos; y así, la humanidad puede cruzar los puentes
que Él construyó, en camino hacia la vida eterna. |
|
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
|
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
| |
| Mensaje de La
Primera Presidencia |
|
El
Maestro Constructor
de puentes
POR
EL PRESIDENTE THOMAS S. MONSON
Primer Consejero
de la Primera Presidencia
Liahona,
enero 2008, págs. 3 – 7 |
 |
|
Hace
muchos años leí un libro titulado The
Way to the Wester Sea ("El camino
hacia el mar del oeste"), de David
S. Lavender. La obra ofrece un fascinante
relato del colosal viaje de Meriwether
Lewis y William Clark al frente de su
famosa expedición que cruzaba Norteamérica
en busca de un camino por tierra hacia
el Océano Pacífico.
Su jornada resultó ser una pesadilla de
ardua labor, profundos desfiladeros que
debían cruzar y un largo trayecto a pie,
llevando con ellos sus embarcaciones cargadas
de pesadas provisiones hasta encontrar
la siguiente corrriente de agua por la
cual seguir su viaje.
Al leer en cuanto a sus experiencias,
a menudo pensaba: "Si hubieran podido
contar con modernos puentes para cruzar
los cañones o las agitadas aguas",
y acudían a mi mente imágenes de magníficos
puentes de nuestra época que cumplen con
esta función: el hermoso Golden Gate de
la bahía de San Francisco; el sólido puente
de la bahía de Siney, Australia, así como
otros en distintas partes del mundo.
En realidad, todos somos viajeros y exploradores
en la vida terrenal. No tenemos la ventaja
de una experiencia personal previa; debemos
cruzar profundos precipicios y aguas turbulentas
en nuestro trayecto aquí en la tierra.
Tal vez haya sido aquella sombría imagen
la que inspiró al poeta Will Allen Dromgoole
a escribir su clásico poema titulado:
"El constructor de puentes".
Caminaba
un anciano por un sendero desolado,
al caer la tarde de un día frío y
nublado.
Llegó él a un barranco muy ancho y
escabroso
por cuyo fondo corría un lúgubre arroyo.
Cruzó así al otro lado en la tenue
luz del día,
pues aquello al anciano ningún miedo
ofrecía.
Al llegar a la otra orilla construyó
el hombre un puente
que hiciera más seguro atravesar la
corriente.
'¡Escuche'!, le dijo un viajero que
pasaba por allí,
'malgasta usted su tiempo al construir
un puente aquí.
Su viaje ya termina, pues ha llegado
el fin del día
y ya nunca mas transitará por esta
vía.
Ha cruzado el barranco, dejando atrás
lo más duro,
¿por qué construye un puente, estando
ya tan oscuro?'
El anciano constructor levantó entonces
la cabeza:
'Es que por este mismo camino', respondió
con firmeza,
'noté que hace algunas horas me trataba
de alcanzar
un jovencito inexperto que por acá
ha de cruzar.
Este profundo barranco para mí no
ha sido nada,
mas para el joven que viene será una
encrucijada.
En las sombras pasará cuando llegue
aquí
es por eso que para él este puente
construí'.
1 |
El
mensaje del poema me hizo reflexionar
y consoló mi alma, pues nuestro Señor
y Salvador Jesucristo fue el Arquitecto
Supremo y el Constructor de puentes para
ustedes, para mí y para toda la humanidad.
Él ha construido los puentes sobre los
cuales debemos pasar para llegar a nuestro
hogar celestial.
La misión del Salvador fue predicha. Mateo
escribió: "Y dará a luz un hijo,
y llamarás su nombre Jesús, porque él
salvará a su pueblo de sus pecados"2.
Después vino el milagro
de Su nacimiento y los pastores que fueron
rápidamente a ese establo, a aquella madre,
a aquel niño. Aun los magos que viajaban
desde oriente siguieron aquella estrella
y ofrecieron sus presentes al recién nacido.
Las Escrituras dicen que Jesús "crecía
y se fortalecía, y se llenaba de sabiduría;
y la gracia de Dios era sobre él"3,
y que Él "anduvo haciendo bienes"4.
|
Puentes
que construyó el Salvador
¿Qué puentes construyó el Señor en esta
vida mortal, mostrándonos el camino a
seguir? Él sabía que esta vida estaría
llena de peligros y dificultades. Así
dijo:
"Venid a mí todos los que estáis
tranajados y cargados, y yo os haré descansar.
"Llevad mi yugo sobre vosotros, y
aprended de mí, que soy manso y humilde
de corazón; y hallaréis descanso para
vuestras almas;
"porque mi yugo es fácil, y ligera
mi carga"4.
Jesús nos dio el puente
de la obediencia. Fue un constante
ejemplo de obediencia personal al cumplir
con los mandamientos de Su Padre.
Cuando fue llevado por el Espíritu al
desierto para ser tentado por Satanás,
estaba débil por encontrarse ayunando.
Satanás empleó sus esfuerzos más seductores
en las cosas que le ofreció. La primera
fue satisfacer las necesidades físicas
del Salvador, entre otras, Su hambre.
A eso el Señor respondió: "Escrito
está: No sólo de pan vivirá el hombre,
sino de toda palabra que sale de la boca
de Dios"6.
Seguidamente, Satanás le
ofreció poder. El Salvador le respondió:
"Escrito está también: No tentarás
al Señor tu Dios"7.
Por último, le ofreció al Salvador riquezas
y gloria terrenal. Su respuesta fue: "Vete,
satanás, porque escrito está: al Señor
tu Dios adorarás, y a él sólo servirás"8.
El apóstol Pablo fue inspirado por el
Señor para declarar concerniente a nuestra
época, así como a la suya: "No os
ha sobrevenido ninguna tentación que no
sea humana; pero fiel es Dios, que no
os dejará ser tentados más de lo que podáis
soporta"9.
Hablando claramente, mencionó algo que
Ted Koppel, un renombrado periodista de
la televisión de los Estados Unidos, dijo
en una ceremonia de graduación de una
universidad: "¡Moisés bajo del Monte
Sinaí no con las Diez Sugerencias, sino
con los Diez Mandamientos!"10.
Encontramos un poco de humor sutil en
una conversación entre Mark Twain y un
amigo muy adinerado. El hombre le dijo:
"Antes de morir, tengo planes para
hacer un peregrinaje a Tierra Santa. Voy
a subir al monte Sinaí y leeré los Diez
Mandamientos en voz alta".
El Sr. Twain le respondió: "Por qué
no se queda en casa y los cumple?".
El segundo puente que el Maestro nos ofreció
cruzar es el puente del servicio.
El Señor es nuestro gran ejemplo. Aun
cuando vino a la tierra como Hijo de Dios,
sirvió con humildad a aquellos que lo
rodeaban. Descendió de los cielos para
vivir aquí como hombre mortal y para establecer
el reino de Dios. Su glorioso Evangelio
dio forma a la manera de pensar del mundo.
Bendijo a los enfermos, hizo que el cojo
caminara, que el ciego viera y que el
sordo volviera a oir, y hasta devolvió
la vida a quienes habían muerto.
En Mateo 25, el Salvador nos dice lo siguiente
concerniente a los justos que estarán
a Su derecha en Su regreso triunfal:
"Entonces el Rey les dirá... Venid,
benditos de mi Padre, heredad el reino
preparado para vosotros desde la fundación
del mundo.
"Porque tuve hambre, y me disteis
de comer; tuve sed, y me disteis de beber;
fui forastero, y me recogisteis;
"estuve desnudo, y me cubristeis;
enfermo, y me visitasteis; en la cárcel,
y vinisteis a mí.
"Entonces los justos le responderán
diciendo: Señor, ¿cuando te vimos hambriento,
y te sustentamos, o sediento, y te dimos
de beber?
"¿Y cuándo te vimos forastero, y
te recogimos, o desnudo, y te cubrimos?
"O cuándo te vimos enfermo, o en
la cárcel, y vinimos a ti?
"Y respondiendo el Rey, les dirá:
De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis
a uno de estos mis hermanos más pequeños,
a mí lo hicisteis"11.
El
élder Richard L. Evans (1906-1971), del
Quórum de los Doce Apóstoles, aconsejó
una vez: "No podemos hacerlo todo,
por todos, en todas partes, pero podemos
hacer algo, por alguien, en algún lugar"12.
Quisiera hablarles de una oportunidad
de servicio que seme presentó inesperadamente
y demanera muy poco común. recibí una
llamada telefónica de la nieta de un viejo
amigo. me preguntó si recordaba a Francis
Brems, su abuelo que había sido mi maestro
en la Escuela Dominical. Le dije que sí
y entonces ella continuó diciendo: "Él
tiene ahora ciento cinco años de edad
y vive en un pequeño hogar de ancianos,
pero se reúne con la familia todos los
domingos para enseñarnos una lección dela
Escuela Dominical. El domingo pasado el
abuelo nos dijo: 'Mis queridos, voy a
morir esta semana. ¿Podrían llamar a Tommy
Monson para informárselo? Él sabrá que
hacer' ".
Visité al hermano Brems a la tarde siguiente.
No podía hablarle porque era sordo, no
podía escribirle un mensaje para que leyera
porque era ciego. ¿Qué iba a hacer?
me dijeron que su familia se comunicaba
con él tomando el dedo índice de sumano
derecha para trazar en la palma de la
mano izquierda el nombre de la persona
que lo visitaba y cualquier otro mensaje.
Seguí las instrucciones, tomé su dedo
y deletreé en la palma de su mano T-O-M-M-Y
M-O-N-S-O-N.
El hermano brems se alegró, tomó mis manos
y se las puso sobre la cabeza. Supe que
su deseo era recibir una bendición del
sacerdocio. El conductor que me había
llevado hasta el hogar de ancianos me
acompañó y juntos le impusimos las manos
al hermano Brems, y le dimos la deseada
bendición. Al concluir, brotaron lágrimas
de sus ojos sin vista, nos tomó las manos
y leímos en sus labios el mensaje: "Muchísimas
gracias".
En el correr de esa semana, tal como el
hermano Brems lo había anunciado falleció.
Recibí la llamada telefónica y me reuní
con la familia para hacer los arreglos
del funeral. Cuán agradecido estoy porque
la decisión de prestar servicio no se
hizo esperar.
El puente del servicio nos invita a cruzarlo
a menudo.
Por último, el Señor nos ofreció el puente
de la oración, instruyéndonos:
"Ora siempre, y derramaré mi Espíritu
sobre ti, y grande será tu bendición..."13.
Comparto con ustedes algo del contenido
de una carta que una madre me escribió
y que se relaciona con la oración. Ella
escribió: "Algunas veces me pregunto
si ejerzo alguna influencia positiva en
la vida de mis hijos. Especialmente por
estar criándolos sola y trabajando en
dos empleos para satisfacer nuestras necesidades,
a veces, al regresar por las tardes, encuentro
la casa hecha un caos; pero no pierdo
las esperanzas.
"Mis hijos y yo estábamos viendo
la transmisión de la conferencia general
cundo usted hablaba de la oración. Mi
hijo hizo la observación de que yo les
había enseñado eso. Le pregunté a qué
se refería y me dijo: 'Bueno, nos enseñaste
que debíamos orar y nos mostraste como
hacerlo. La otra noche fui a tu habitación
a preguntarte algo y te encontré de rodillas
orando al Padre Celestial. Si Él es importante
para ti, será importante para mí también'
".
La carta termina diciendo: "Tal vez
una nunca se dé cuenta de la influencia
que tiene en sus hijos sino hasta que
uno de ellos la ve haciendo aquello que
ya había tratado de enseñarle a hacer".
|
| El
ejemplo del Maestro
Ningún relato sobre la oración me llega
tan profundamente como el de la ofrecida
por Jesús en el Jardín de Getsemaní. Creo
que Lucas hace la mejor descripción:
"...fue... al monte de los Olivos;
y sus discípulos también le siguieron.
"Cuando llego a aquel lugar, les
dijo: Orad que no entréis e tentación.
"Y él se apartó de ellos a distancia
como deun tiro de piedra; y puesto de
rodillas oró,
"diciendo: padre, si quieres, pasa
de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad,
sino la tuya.
"Y se le apareció un ángel del cielo
para fortalecerle.
"Y estando en agonía, oraba más intensamente;
y era su sudor como grandes gotas de sangre
que caían hasta la tierra"14.
Después vino el trayecto hacia la cruz.
Cuánto sufrimiento soportó durante Su
angustioso recorrido, al cargar Su propia
cruz. Escuchadas fueron las palabras que
pronunció desde el madero: "Padre,
perdónalos, porque no saben lo que hacen"15.
Después
Jesús dijo: "Consumado es. Y habiendo
inclinado la cabeza, entregó el espíritu"16.
Estos acontecimientos, junto con Su gloriosa
resurrección, completaron el puente final
de nuestra trilogía: el puente de la obediencia,
el puente del servicio, el puente de la
oración.
Jesús, el Constructor de puentes, unió
el vasto abismo que llamamos muerte. "Porque
así como en Adán todos mueren, también
en Cristo todos serán vivificados"17.
Él hizo por cada uno lo que no podíamos
hacer por nosotros mismos; y así, la humanidad
puede cruzar los puentes que Él construyó,
en camino hacia la vida eterna.
Termino adaptando un poco el poema "El
constructor de puentes":
Ya
has cruzado el barranco, dejando atrás
lo más duro,
¿por qué construyes un puente, estando
ya tan oscuro?'
"Noté que en la vida en la tierra
me trataba de alcanzar
un gran número de gente que por acá
deberá cruzar.
Este profundo barranco para mí no
ha sido nada,
mas para aquellos que vienen será
una encrucijada.
En las sombras pasarán cuando lleguen
aquí
es por eso que para ellos este puente
construí'.
|
Ruego que tengamos la sabiduría y la determinación
de cruzar los puentes que el Salvador
construyó para cada uno de nosotros, es
mi sincera oración, en el nombre de Jesucristo.
Amén.
|
| |
| NOTAS |
|
1. En James Dalton Morrison, ed.,
Masterpieces of Religius Verse, 1948,
pág. 342. Traducción
2. Mateo 1:21.
3. Lucas 2:40.
4. Hechos 10:38.
5. Mateo 11:28-30.
6. Mateo 4:4.
7. Mateo 4:7.
8. Mateo 4:10.
9. 1 Corintios 10:13.
|
10.
Discurso de graduación en la Universidad
Duke, 10 de mayo de 1987.
11. Mateo 25:34-40.
12. Richard Evans' Quote Book, 1971,
pág.51.
13. DyC 19:38.
14. Lucas 22:39-44.
15. Lucas 23:34.
16. Juan 19:30.
17. 1 Corintios 15:22.
|
|
| |
|
| |
| |
| |
| |
|
|
|

|
|
|
|
 |