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Mensajes de
La Primera Presidencia
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| Mensaje de la
Presidencia de Área Sudamérica Sur |
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Evitando
la apostasía personal
POR EL ÉLDER CLAUDIO D. ZIVIC
Primer
Consejero del Área Sudamérica Sur |
Hace
algunos años tuve que presidir un
consejo disciplinario en donde un
poseedor del sacerdocio de Melquisedec
debió ser excomulgado. Al año tuve
que presidir nuevamente otro consejo,
pero esta vez fue un placer para mí,
puesto que se trataba la readmisión
de ese querido hermano.
Él se había arrepentido y preparado
durante un año para recibir la autorización
de volver a bautizarse y ser confirmado
miembro de la Iglesia. Luego de recibir
estas ordenanzas, este querido hermano
me escribió lo siguiente: |
“Querido
presidente:
Hoy es el primer día del resto
de mis días. No es una frase
hecha, es como me siento. Ayer
se llevó a cabo la ordenanza
del bautismo y le puedo asegurar
que me siento como nuevo, siento
que el milagro se produjo en
mí, que el sacrificio del Señor
Jesucristo se hizo efectivo
en mí. Hoy puedo decir que me
siento libre de la opresión
del pecado. Sé que solo no lo
hubiera logrado. La ayuda de
mis líderes y de mi esposa fue
lo que me mantuvo con la mira
puesta en la meta. Hoy puedo
decir con más fuerza que nunca
que Cristo es mi Salvador, que
el milagro del perdón existe,
que el sacerdocio es el poder
de Dios y que sus líderes son
inspirados. Le saluda con mucho
amor, su hermano...” |
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Qué
diferente es esta experiencia con
la de aquellos que no se arrepienten
y siguen el camino de la apostasía.
La Guía para el Estudio de las Escrituras
define la palabra “apostasía” como
el hecho de que las personas, la Iglesia
o naciones enteras se aparten de la
verdad1.
No debemos preocuparnos por la posibilidad
de una nueva apostasía de la Iglesia
de Jesucristo. Tenemos el privilegio
de estar viviendo en la dispensación
del cumplimiento de los tiempos. Esta
dispensación del evangelio, la cual
se inició con
el Profeta José Smith, es la última
antes de la Segunda Venida del Salvador.
Sin embargo, debemos preocuparnos
y estar atentos para no caer en la
apostasía personal,la cual puede resultar
por varios motivos. Sólo mencionaré
algunos.
La apostasía frecuentemente se produce
cuando se cometen pecados graves y
no se cumple el proceso del arrepentimiento.
Para acallar la conciencia, o justificar
su acción pecaminosa, el individuo
se aleja de la verdad, buscando la
imperfección
o el error de los demás o cuestionando
la doctrina de la Iglesia, con la
cual ya no está de acuerdo.
Recuerdo a un miembro de la Iglesia
que lo conozco desde niño. Fue misionero
y se selló en el templo con una joven
hermosa y digna. Con el tiempo tuvieron
problemas en el matrimonio y lamentablemente
se separaron. Este miembro se
juntó con otra mujer dejando de lado
los convenios sagrados efectuados
en el templo.
Luego de ser excomulgado Satanás lo
tuvo de su lado. No se arrepintió
de sus pecados ni organizó adecuadamente
su vida. En ese momento comenzó a
buscar en el Internet los artículos
que atacan a la Iglesia. |
Se
olvidó de su testimonio, del tiempo
en que fue misionero, del espíritu
que sintió cuando predicaba el evangelio,
de los sentimientos especiales que
experimentó al sellarse a su esposa
y las incongruencias y tonterías del
enemigo lo doblegaron. Comenzó a enviar
e-mails
a sus amigos y conocidos manifestando
una clara oposición a la doctrina
de la Iglesia, convirtiéndose en un
apóstata.
Los conflictos entre los miembros
de la Iglesia pueden también llevar
a la apostasía. Algunos individuos
comienzan a pensar que la Iglesia
no es verdadera porque algún líder
no les trató bien. Ellos se sienten
ofendidos y, sin pensar en lo que
pierden,
se alejan de la Iglesia.
Un hombre, que he conocido desde la
infancia, se ofendió por un determinado
procedimiento que aplicó un líder
de la Iglesia. Poco después el líder
fue varias veces a visitarlo pidiéndole
disculpas por la ofensa. Aunque el
procedimiento aplicado no fue malintencionado
ni tampoco incorrecto, ese hombre
se inactivó junto con su familia.
Él dijo que no regresaría hasta que
ese líder fuese relevado de su llamamiento.
Desafortunadamente ese miembro que
se sintió ofendido nunca regresó a
la Iglesia, aún después que el líder
fue relevado, arrastrando con esa
decisión también a su familia.
La crítica puede ser otro motivo de
la apostasía personal. Cuando buscamos
las faltas en otros, o comenzamos
a pensar que podríamos tomar mejores
decisiones que nuestros líderes, deberíamos
recordar la experiencia de Oliver
Cowdery, el segundo Élder de la Iglesia. |
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"...Podemos
evitar el vapor de tinieblas
que conduce a la apostasía
personal..." |
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En
Doctrina y Convenios 28:2 Oliver Cowdery
fue instruido mediante la revelación
dada al Profeta José Smith, “que nadie
será nombrado para recibir mandamientos
y revelaciones en esta Iglesia sino
mi siervo José Smith, hijo,...” Con
el tiempo, lamentablemente, Oliver
se reveló contra José diciéndole que
“esta Iglesia caerá si yo me alejo
de ella”. A lo cual José le respondió,
“Oliver, inténtalo.” Oliver lo intentó
y fue él quien cayó. Pero el reino
de Dios se mantuvo firme 2.
Se entra en apostasía cuando alguien
se atribuye autoridad que no le corresponde,
o cuando pretende recibir revelación
para imponerla en una esfera que no
le compete. Nuestro deber, como fue
revelado a Oliver Cowdery, es “ser
obediente a las cosas”3
que el Señor revele a Su profeta y
a nuestros otros líderes, llamados
mediante la autoridad del sacerdocio.
Cuando Lehi tuvo la visión del árbol
de la vida, vio “que surgió un vapor
de tinieblas, sí, un sumamente extenso
vapor de tinieblas, tanto así que
los que habían entrado en el sendero
se apartaron del camino, de manera
que se desviaron y se
perdieron”4.
Testifico que podemos evitar el vapor
de tinieblas que conduce a la apostasía
personal arrepintiéndonos de nuestros
pecados, superando las ofensas, eliminando
las críticas y siguiendo a nuestros
líderes de la Iglesia. También podemos
evitar aquellos vapores siendo humildes,
perdonando a nuestros semejantes,
guardando nuestros convenios, participando
dignamente de la Santa Cena cada semana
y fortaleciendo nuestro testimonio
a través de la oración, el estudio
diario de las escrituras, la asistencia
al templo en donde sea posible, magnificando
nuestros llamamientos en la Iglesia
y sirviendo a
nuestro prójimo. |
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| Notas |
1. GEE, página 7
2. Spencer W. Kimball, “To Bear the
Priesthood Worthily,” Ensign, mayo
de 1975, página 78
3. D. y C. 28:3
4. 1 Nefi 8:23 |
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