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"Porque mi alma se deleita en el canto del corazón;
sí, la canción de los justos es una oración para mí..."

(DyC 25:12)
5 Música apropiada para la Reunión Sacramental
Las presidencias de estaca y los obispados determinan si las selecciones musicales o si los instrumentos musicales son apropiados para una reunión en particular. La selección prudente y la ejecución correcta de la música en las reuniones de la Iglesia realzará considerablemente el espíritu de adoración. En los párrafos que siguen a continuación se dan pautas.
Los himnos de la Iglesia constituyen la música básica para las reuniones de los Santos de los Últimos Días y son los que continuamente debe cantar la congregación.
Estos himnos también se recomiendan para los preludios y los postludios, así como para los coros y las interpretaciones especiales.
Cuando se escojan otras canciones, se deben seleccionar las que concuerden con el espíritu de los himnos de la Iglesia. La letra debe ser doctrinalmente correcta.
La música en las reuniones de la Iglesia debe intensificar el espíritu de adoración de los miembros, debe hacerles sentir el espíritu sagrado del día de reposo y el espíritu de revelación. Esta música no debe distraerlos con su valor artístico ni constituir una demostración. La música de orientación religiosa interpretada en un estilo popular no es apropiada para la reunión sacramental. Así mismo, muchas obras musicales sagradas que son adecuadas para conciertos y recitales no son convenientes para los servicios de adoración de los Santos de los Últimos Días
El órgano y el piano son los instrumentos estándar que se utilizan en las reuniones de la Iglesia. Si se utilizan otros instrumentos, el empleo de ellos debe estar en armonía con el espíritu de la reunión.
Los instrumentos que produzcan sonidos muy estridentes o que no sean propicios al espíritu de adoración, como por ejemplo, la mayoría de los instrumentos de viento y los de percusión, no son apropiados para la reunión sacramental.
Normalmente, una persona suele ejecutar el acompañamiento musical en la reunión sacramental y en otras reuniones del barrio. Cuando no se disponga de piano o de órgano, o cuando no haya una persona que sepa tocarlos, se podrán utilizar las grabaciones correspondientes. Esas grabaciones figuran en las listas del Catálogo de Materiales de la Iglesia del año correspondiente.
Los himnos y las canciones por lo general deben cantarse en las reuniones de la Iglesia en el idioma que hablen los de la congregación.
Elementos estándar de la música en las reuniones de la Iglesia
El preludio y el postludio
La música suave del preludio y del postludio crea una atmósfera de adoración que invita al Espíritu a las reuniones de la Iglesia. El o la organista o pianista por lo general toca la música de los himnos u otra música apropiadaa durante cinco o diez minutos antes y después de una reunión. El tocar himnos hace a los miembros repasar mentalmente las enseñanzas del Evangelio. De vez en cuando, también pueden presentar la música del preludio coros del barrio o de la estaca.
El canto de la congregación
La mayoría de las reuniones de la Iglesia se realzan con el canto de los himnos. Tanto los líderes del sacerdocio como los líderes encargados de la música deben animar a todos los miembros a participar en el canto de la congregación.
Selecciones musicales especiales
Las selecciones musicales que cantan los coros contribuye en gran medida a la belleza y a la espiritualidad de las reuniones de la Iglesia. La interpretación de solistas vocales e instrumentales, así como la de grupos pequeños también da realce a las reuniones de la Iglesia y puede complementar la actuación de un coro en la reunión sacramental. Pueden interpretarse himnos y otras selecciones apropiadas.
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