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El
Señor nos pide que seamos receptivas a Él sin retraernos
en nada. Nos dice: No te afanes ‘por tu propia vida’; procura
‘mi voluntad y el cumplimiento de mis mandamientos’ (Helamán
10:4).
La renovación del corazón resulta cuando hacemos y damos
todo lo que podemos y después entregamos nuestro corazón
y voluntad al Padre”
(Kathleen H. Hughes, ex primera consejera de la Presidencia
Gral. de la Sociedad de Socorro, Liahona, noviembre de 2004,
pág. 111). |
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Maestras
Visitantes |
Mensaje
Setiembre 2008
| Por medio de la oración,
lea este mensaje y seleccione los
pasajes de las Escrituras y las enseñanzas
que satisfagan las necesidades de
las hermanas a las que visite. Comparta
sus experiencias y su testimonio e
invite a las hermanas a las que enseñe
a hacer lo mismo. |
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El
evangelio de Jesucristo enseña el potencial
eterno
de los hijos de Dios
¿Cuál
es mi potencial eterno?
Élder Russell M. Nelson, del Quórum
de los Doce Apóstoles: “La mujer
recibirá su recompensa más abundante al cumplir
con su destino como hija devota de Dios. A
todos los santos que sean fieles, Él ha prometido
tronos, reinos, principados, gloria, inmortalidad
y vida eterna. (Véase Romanos 2:7; D. y C.
75:5; 128:12, 23; 132:19.) Ése es el potencial
de la mujer de La Iglesia de Jesucristo de
los Santos de los Últimos Días. Es un potencial
de exaltación, sempiterno y divino” (véase
“El valor infinito de la mujer”, Liahona,
enero de 1990, pág. 23). |
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| Julie
B. Beck, Presidenta General de la Sociedad
de Socorro: “Cuánto anhelo que
toda niña y toda mujer tengan un testimonio
de su potencial eterno de ser madres… La
función de la mujer no comenzó en la tierra
y no termina aquí. La mujer que valora la
maternidad en la tierra valorará la maternidad
en el mundo venidero, y “donde esté [su]
tesoro, allí estará también [su] corazón”
(Mateo 6:21). Al cultivar un “corazón de
madre”, cada niña y cada mujer se prepara
para su misión divina y eterna de maternidad”
(“Corazón
de madre”, Liahona, mayo de 2004, pág. 76).
¿Qué es lo
que me puede ayudar a lograr mi potencial
eterno?
Élder M. Russell Ballard, del Quórum
de los Doce Apóstoles: “Dios expresa
Su amor por nosotros proporcionándonos la
guía que necesitamos para progresar y alcanzar
nuestro potencial… Aquel que lo sabe todo
de nosotros, que conoce nuestro potencial
y nuestras posibilidades eternas, nos ha
dado consejo divino y mandamientos en Sus
manuales de instrucciones: las Sagradas
Escrituras” (véase “El amor de Dios y Sus
creaciones”, Liahona, julio de 1988, págs.
57–58).
Presidente Henry B. Eyring, Primer
Consejero de la Primera Presidencia:
“El propósito de las creaciones de Dios
y de que nos
diese vida es permitirnos tener la experiencia
de aprendizaje necesaria para que volvamos
a Él y vivamos con Él en la vida eterna.
Eso únicamente se puede lograr si se cambia
nuestra naturaleza mediante la fe en el
Señor Jesucristo, el arrepentimiento verdadero
y el hacer y guardar los convenios que Él
pone al alcance de todos los hijos de Su
Padre por medio de Su Iglesia” (“Education
for Real Life”, Ensign, octubre de 2002,
pág. 16).
Presidente John Taylor (1808– 1887):
“…nuestro objetivo principal es las vidas
eternas y las exaltaciones; nuestro objetivo
principal es prepararnos nosotros mismos,
a nuestra posteridad y a nuestros progenitores
para tronos, principados y potestades en
los mundos eternos… para que… ellos y nosotros
estemos preparados, habiendo cumplido la
medida de nuestra creación en la tierra,
para
relacionarnos con las inteligencias que
existen en los mundos eternos; para ser
nuevamente admitidos en la presencia de
nuestro Padre, de donde vinimos, y participar
en las realidades eternas de las cuales
el género humano, sin revelación, nada sabe.
Nos encontramos aquí con ese propósito…
edificamos templos con ese propósito; recibimos
la investidura con ese propósito” (Enseñanzas
de los Presidentes de la Iglesia: John Taylor
[Curso de estudio del Sacerdocio de Melquisedec
y de la Sociedad de Socorro, 2001],
págs. 9–10).
D. y C. 78:18: “…sed de
buen ánimo, porque yo os guiaré. De vosotros
son el reino y sus bendiciones, y las riquezas
de la eternidad son vuestras”. ■
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