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El
Señor nos pide que seamos receptivas a Él sin retraernos
en nada. Nos dice: No te afanes ‘por tu propia vida’; procura
‘mi voluntad y el cumplimiento de mis mandamientos’ (Helamán
10:4).
La renovación del corazón resulta cuando hacemos y damos
todo lo que podemos y después entregamos nuestro corazón
y voluntad al Padre”
(Kathleen H. Hughes, ex primera consejera de la Presidencia
Gral. de la Sociedad de Socorro, Liahona, noviembre de 2004,
pág. 111). |
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Maestras
Visitantes |
Mensaje
Diciembre 2008
| Por medio de la oración,
lea este mensaje y seleccione los
pasajes de las Escrituras y las enseñanzas
que satisfagan las necesidades de
las hermanas a las que visite. Comparta
sus experiencias y su testimonio e
invite a las hermanas a las que enseñe
a hacer lo mismo. |
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Jesucristo
es la Luz, la Vida y la Esperanza del mundo
¿Por
qué es Jesucristo la Luz y la Vida del mundo?
1 Nefi 17:13: “…y también
seré vuestra luz en el desierto;… Por lo tanto,
al grado que guardéis mis mandamientos, seréis
conducidos hacia la tierra prometida; y sabréis
que yo soy el que os conduce”.
Élder Dallin H. Oaks, del Quórum de
los Doce Apóstoles: “Jesucristo es
la luz y la vida del mundo. Todas las cosas
fueron hechas por Él. Bajo la dirección del
Padre, y de acuerdo con el plan del Padre,
Jesucristo es el Creador, la fuente de la
luz y de la vida de todas las cosas…
“Jesucristo es la luz del mundo porque Él
es la fuente de la luz que ‘procede de la
presencia de Dios para llenar la inmensidad
del espacio’ (D. y C. 88:12).
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La
Suya es ‘la luz verdadera que ilumina a todo
hombre que viene al mundo’ (D. y C. 93:2).
Su ejemplo y Sus enseñanzas iluminan el camino
por el cual debemos andar…
“Jesucristo
es la vida del mundo por la posición sin par
que tuvo en lo que las Escrituras llaman ‘el
gran y eterno plan de redención de la muerte’
(2 Nefi 11:5). Su resurrección y Su expiación
nos salvan tanto de la muerte física como
de la espiritual” (“La Luz y la Vida”, Liahona,
diciembre de 1997, págs. 42–43; véase New
Era, diciembre de 1996, pág. 6).
¿Cómo puedo encontrar esperanza en Jesucristo?
Presidente Dieter F. Uchtdorf, Segundo
Consejero de la Primera Presidencia:
“…el evangelio de Jesucristo tiene el poder
divino de elevarles a grandes alturas desde
lo que a veces parece ser una carga o debilidad
insoportables. El Señor está al tanto de sus
circunstancias y sus tribulaciones.
Él le dijo a Pablo y a cada uno de nosotros:
‘Bástate mi gracia’. Y al igual que Pablo,
podemos responder: ‘…mi poder se perfecciona
en la debilidad. Por tanto, de buena gana
me gloriaré más bien en mis debilidades, para
que repose sobre mí el poder de Cristo’
(2 Corintios 12:9)”. (“¿No tenemos razón para
regocijarnos?”, Liahona y Ensign, noviembre
de 2007, pág. 19).
Julie B. Beck, Presidenta General de la Sociedad
de Socorro: “Mormón pregunta: ‘Y
¿qué es lo que habéis de esperar?’. Su respuesta
nos brinda tres grandes esperanzas: ‘He aquí,
os digo que debéis tener esperanza, por medio
de la expiación de Cristo y el poder de su
resurrección, en que seréis resucitados a
vida eterna’ (Moroni 7:41).
“Cuando se bautizaron, se convirtieron en
participantes de la primera y gran esperanza,
la expiación de Cristo. Cada vez que participan
dignamente de la Santa Cena, tienen la oportunidad
de comenzar de nuevo… Su esperanza y fe en
el Salvador aumentarán a
medida que se arrepientan y efectúen cambios
personales. …
“La segunda gran esperanza es la Resurrección.
A todas se les ha prometido que resucitarán
por medio de nuestro Salvador Jesucristo.
…
“Con la esperanza de la Expiación y la Resurrección,
poseen la tercera esperanza, la esperanza
de la vida eterna… Debido a que tienen un
Salvador, ustedes también creen en una feliz
vida eterna de creación, de servicio y de
aprendizaje. Ustedes ya se
encuentran en el estrecho y angosto camino
y hay un fulgor de esperanza ante ustedes…
Todo lo que deben hacer es perseverar y seguir
adelante con un fulgor perfecto de esperanza”
(véase “Un fulgor perfecto de esperanza” Liahona,
mayo de 2003, págs. 103–105).■ |
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