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El
Señor nos pide que seamos receptivas a Él sin retraernos
en nada. Nos dice: No te afanes ‘por tu propia vida’; procura
‘mi voluntad y el cumplimiento de mis mandamientos’ (Helamán
10:4).
La renovación del corazón resulta cuando hacemos y damos
todo lo que podemos y después entregamos nuestro corazón
y voluntad al Padre”
(Kathleen H. Hughes, ex primera consejera de la Presidencia
Gral. de la Sociedad de Socorro, Liahona, noviembre de 2004,
pág. 111). |
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Maestras
Visitantes |
Mensaje
Enero 2009
| Por medio de la oración,
lea este mensaje y seleccione los
pasajes de las Escrituras y las enseñanzas
que satisfagan las necesidades de
las hermanas a las que visite. Comparta
sus experiencias y su testimonio e
invite a las hermanas a las que enseñe
a hacer lo mismo. |
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Firmes
e inquebrantables en la fe
Mosíah 5:15:
“…[Sean] firmes e inmutables, abundando siempre
en buenas obras para que Cristo, el Señor
Dios Omnipotente, pueda sellaros como suyos,
a fin de que seáis llevados al cielo, y tengáis
salvación sin fin, y vida eterna”.
¿Cómo
puedo ser firme e inquebrantable en la fe?
3 Nefi 6:14: “…se deshizo la iglesia en toda
la tierra, con excepción de entre unos pocos
lamanitas que se habían convertido a la verdadera
fe; y no quisieron separarse de ella, porque
eran firmes, inquebrantables e inmutables;
y estaban dispuestos a guardar los mandamientos
del Señor”. |
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Julie
B. Beck, Presidenta General de la Sociedad
de Socorro: “Las mujeres
Santos de los Últimos Días deben ser firmes
e inquebrantables en su fe. Ellas pueden
y deben sobresalir en vivir y compartir
su testimonio del Señor Jesucristo y de
Su evangelio
restaurado. Para ello, hacemos lo siguiente:
-
Hacemos convenios con Él y los guardamos.
- Somos
dignas y adoramos en Sus templos.
- Estudiamos
Su doctrina en las Escrituras y en las
palabras de los profetas.
- Somos
dignas de recibir el Espíritu Santo y
lo reconocemos y lo seguimos.
- Compartimos
Su evangelio y lo defendemos.
- Participamos
en sincera oración personal y familiar.
- Llevamos
a cabo la noche de hogar.
-
Vivimos los principios de la autosuficiencia
y la vida próvida
“Éstas
son cosas esenciales que se deben hacer
antes de las que se consideran no esenciales;
son prácticas sencillas y necesarias que
parecen casi triviales al hablar de ellas…
Nadie puede hacer esas cosas por nosotros;
son prácticas y hábitos personales que nos
distinguen como firmes e inquebrantables
en lo que es correcto” (“Lo que las mujeres
Santos de los Últimos Días hacen mejor:
Ser firmes e inquebrantables”, Liahona,
noviembre de 2007, págs. 109–110).
Cheryl C. Lant, Presidenta General
de la Primaria: “La conversión
personal se logra al empezar a vivir como
el Señor desea que vivamos: firmes e inmutables
en guardar todos los mandamientos, no sólo
los que nos convengan. Esto llega a ser
un proceso de refinamiento si nos esforzamos
para que cada día sea mejor que el anterior”
(“Tradiciones rectas”, Liahona, mayo de
2008, págs. 13–14).
¿Por qué debo
ser firme e inmutable en la fe?
Élder M. Russell Ballard, del Quórum
de los Doce Apóstoles: “Su fe y
su conocimiento de la restauración del Evangelio
les darán la fortaleza que se necesita para
ser fieles a los convenios que han hecho
con el Señor y para compartir con gozo sus
puntos fuertes y sus talentos a fin de edificar
el reino de Dios aquí sobre la tierra. Su
testimonio de Jesucristo es la base más
importante que pueden
tener para que los sostenga firmes e inmutables
a los principios de rectitud, sin importar
las pruebas y las tentaciones que puedan
llegar en el futuro” (“Steadfast in Christ”,
Ensign, diciembre de 1993, pág. 52).
Élder Richard G. Scott, del Quórum de los
Doce Apóstoles: “Ni remotamente
se imaginan lo que lograrán en la vida por
esa decisión de obedecer fielmente al Señor.
La inquebrantable determinación que tomen
de vivir rectamente los ligará a una inspiración
y a un poder que van más allá de lo que
puedan entender” (“Cómo tomar la decisión
correcta”, Liahona,
julio de 1991, págs. 35–36).■ |
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