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Comprendamos
las funciones divinas
que tiene la mujer
Julie
B. Beck, Presidenta General de la Sociedad
de Socorro: “Tengo un testimonio
que obtuve al estudiar los pasajes de las
Escrituras que hablan de un plan de felicidad
que nos dio nuestro Padre Celestial y al
meditar en ellos. En ese plan hay una parte
para Sus hijas. La mitad del plan corresponde
a la parte femenina, de la que debemos ocuparnos,
y si no lo hacemos, nadie lo va a hacer
por nosotras. La mitad del plan de nuestro
Padre que crea la vida, que educa al alma
humana, que promueve el progreso y que influye
en todo lo demás se nos encomendó a nosotras;
no podemos delegarla ni pasarla a otra persona;
es sólo nuestra. |
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Es
posible que rehusemos aceptarla, que la
neguemos, pero aun así sigue siendo nuestra
parte y somos responsables de ella. Llegará
el día en que todos recordemos lo que sabíamos
antes de nacer; recordaremos entonces que
luchamos en un gran conflicto por este privilegio.
¿Cómo enfrentamos esa responsabilidad? Dedicamos
diariamente nuestras energías a esa obra
que es exclusivamente nuestra”.
Élder M. Russell Ballard, del Quórum de
los Doce Apóstoles: “El propósito
doctrinal básico para la creación de la
tierra es facilitar a los hijos espirituales
de Dios la continuidad del proceso de la
exaltación y la vida eterna … “ Aunque no
existe una contribución más importante que
se pueda hacer a la sociedad, a la Iglesia
o al destino eterno de los hijos de nuestro
Padre que la que ustedes hacen como madres
y padres, la maternidad y la paternidad
no son las únicas medidas para la rectitud
ni para que una persona sea aceptada ante
el Señor … “Toda hermana de esta Iglesia
que haya hecho convenios con el Señor tiene
el mandato divino de ayudar a salvar almas,
de guiar a las mujeres del mundo, de fortalecer
los hogares de Sión y de edificar el reino
de Dios”
(véase “Mujeres de rectitud”, Liahona, diciembre
de 2002, págs. 36, 39).
Élder
David A. Bednar, del Quórum de los Doce
Apóstoles: “Por designio divino,
se dispone que los hombres y las mujeres
progresen juntos hacia la perfección y hacia
una plenitud de gloria. A causa de sus temperamentos
y facultades singulares, los hombres y las
mujeres llevan a la relación matrimonial
perspectivas y experiencias únicas. El hombre
y la mujer contribuyen de forma diferente
pero por igual a una totalidad y unidad
que no se pueden lograr de ninguna otra
manera”(“El matrimonio es esencial para
Su plan eterno”, Liahona, junio de 2006,
págs. 51–52).
Silvia H. Allred, Primera Consejera
de la Presidencia General de la Sociedad
de Socorro: “El Señor ha bendecido
a las mujeres con atributos divinos de amor,
compasión, bondad y caridad. A través de
nuestras visitas mensuales como maestras
visitantes, tenemos el poder de bendecir
a cada hermana al ofrecer nuestro amor y
bondad y brindar los dones de compasión
y caridad. No importa cuáles sean nuestras
circunstancias personales, todas tenemos
la oportunidad de edificar y de amar a los
demás” (“Apacienta mis ovejas”, Liahona,
noviembre de 2007, pág. 113).
Presidente
Spencer W. Kimball (1895–1985):
“…el ser una mujer justa durante estas cruciales
y finales etapas de la tierra, antes de
la segunda venida del Salvador, es en especial
un llamamiento noble. En la actualidad,
la fortaleza e influencia de una mujer justa
puede ser diez veces superior al que tendría
en tiempos más pacíficos” (Enseñanzas de
los Presidentes de la Iglesia: Spencer W.
Kimball, págs. 240–241). |