Julie
B. Beck, Presidenta General de la Sociedad
de Socorro:“Como discípula
de Jesucristo, a toda mujer de esta Iglesia
se le da la responsabilidad de sostener,
sustentar y proteger a la familia. A las
mujeres se les han dado asignaciones particulares
desde antes de la fundación del mundo y,
como mujeres que guardan convenios, ustedes
saben que el alzar su voz en defensa de
la doctrina de la familia es vital para
la fortaleza de las familias de todas partes”
(“Lo que las mujeres Santos de los Últimos
Días hacen mejor: Ser firmes e inquebrantables”,
Liahona, noviembre de 2007, pág. 110).
¿Cómo puedo
defender la familia?
D.
y C. 88:119: “Estableced una casa,
sí, una casa de oración, una casa de ayuno,
una casa de fe, una casa de instrucción,
una casa de gloria, una casa de orden, una
casa de Dios”
Presidente
Spencer W. Kimball (1895–1985):
“El hogar es un refugio contra las tormentas
y las dificultades de la vida. La espiritualidad
nace y se nutre mediante la oración diaria,
el estudio de las Escrituras, las conversaciones
sobre el Evangelio y actividades similares
en el hogar, la Noche de Hogar, los consejos
de familia, el trabajo y los juegos en familia,
el servicio mutuo y el compartir el Evangelio
con los que nos rodean. La espiritualidad
también se nutre mediante nuestras obras
de paciencia, bondad y perdón unos hacia
otros, así como mediante nuestra aplicación
de los principios del Evangelio en el círculo
familiar” (véase “Recibí… instrucción en
toda la ciencia de mi padre” Liahona, septiembre
de 1982, pág. 1).
Élder
M. Russell Ballard, del Quórum de los Doce
Apóstoles: “Hoy día hago un llamado
a los miembros de la Iglesia y a padres,
abuelos y parientes dedicados de todas partes,
que vivan de acuerdo con esta gran proclamación
[sobre la familia], que hagan de ella un
estandarte similar al ‘estandarte de la
libertad’ del general Moroni, y que se comprometan
a vivir mediante sus preceptos… “En el mundo
actual, en el que la agresión de Satanás
contra la familia es tan común, los padres
deben hacer todo lo que les sea posible
por fortalecer y defender a sus familias;
pero sus esfuerzos tal vez no sean suficientes.
La institución más básica de la familia
necesita desesperadamente la ayuda y el
apoyo de todos los parientes y de las instituciones
públicas que nos rodean” (“Lo más importante
es lo que perdura”, Liahona , noviembre
de 2005, págs. 42–43).
Élder
Robert S. Wood, de los Setenta: “Hay
demasiadas personas cuyo sentido de la responsabilidad
parece limitarse a lamentaciones y declaraciones
de consternación. Lo cierto es que las palabras
sin acciones no hacen avanzar las cosas.
Debemos involucrarnos con todo nuestro empeño
en el mundo. Si nuestras escuelas son inapropiadas
o destruyen los valores morales, debemos
trabajar con los miembros de la comunidad
para que las cosas cambien. Si en nuestros
vecindarios se pone en peligro la seguridad
o la salud, debemos unirnos con las personas
con conciencia cívica para planificar soluciones.
Si nuestras ciudades y municipios están
contaminados, no sólo por gases nocivos,
sino por adicciones destructivas y obscenidades,
debemos esforzarnos por encontrar maneras
legítimas de eliminar esta suciedad…Tenemos
la responsabilidad de ser una bendición
para la vida de los demás, para nuestra
nación, para el mundo” (“On the Responsible
Self”, Ensign, marzo de 2002, págs. 30–31). |