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El
Señor nos pide que seamos receptivas a Él sin retraernos
en nada. Nos dice: No te afanes ‘por tu propia vida’; procura
‘mi voluntad y el cumplimiento de mis mandamientos’ (Helamán
10:4).
La renovación del corazón resulta cuando hacemos y damos
todo lo que podemos y después entregamos nuestro corazón
y voluntad al Padre”
(Kathleen H. Hughes, ex primera consejera de la Presidencia
Gral. de la Sociedad de Socorro, Liahona, noviembre de 2004,
pág. 111). |
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Maestras
Visitantes |
Mensaje
Marzo 2010
| Por medio de la oración,
lea este mensaje y seleccione los
pasajes de las Escrituras y las enseñanzas
que satisfagan las necesidades de
las hermanas a las que visite. Comparta
sus experiencias y su testimonio e
invite a las hermanas a las que enseñe
a hacer lo mismo. |
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| Fortalezcamos
la fe en Dios el Padre y en Jesucristo por
medio del estudio personal de las Escrituras |
“De
recién casada,… me invitaron a un almuerzo
que se daba a todas las hermanas de la Sociedad
de Socorro de mi barrio que hubiesen leído
ya fuese el Libro de Mormón o algún libro
breve de historia de la Iglesia. En ese entonces,
yo sólo leía las Escrituras de vez en cuando,
por lo que llené los requisitos para ir al
almuerzo por haber leído un libro breve, lo
cual era más fácil y llevaba menos tiempo.
Durante el almuerzo, experimenté la fuerte
sensación de que, si bien el libro de historia
era bueno, yo debía haber leído el Libro
de Mormón. El Espíritu Santo me inspiraba
a cambiar mis hábitos de lectura de las Escrituras.
Aquel mismo día comencé a leer el Libro de
Mormón y desde entonces nunca he dejado de
leerlo… Gracias a haber comenzado a leer las
Escrituras a diario, he aprendido
acerca de mi Padre Celestial, de Su Hijo Jesucristo
y de lo que debo hacer para ser como Ellos… |
“…Toda
mujer puede ser instructora de doctrina del
Evangelio en su hogar y toda hermana de la
Iglesia debe tener conocimiento del Evangelio
como líder y como maestra. Si todavía no se
han formado el hábito del estudio diario de
las Escrituras, comiencen ahora y continúen
estudiándolas a fin de estar preparadas para
sus responsabilidades tanto en esta vida como
en las eternidades”1.
Julie B. Beck, Presidenta General de la Sociedad
de Socorro.
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“Un
estudio de las Escrituras fortalecerá nuestros
testimonios y los testimonios de nuestros
familiares. En la actualidad, nuestros hijos
crecen rodeados de voces que los instan a
abandonar lo recto y a buscar en su lugar
los placeres del mundo. A menos que tengan
un firme cimiento del evangelio de Jesucristo,
un testimonio de la verdad y la determinación
de vivir rectamente, ellos son vulnerables
a esas influencias. La responsabilidad de
fortalecerlos y protegerlos es nuestra” 2.
Presidente Thomas S. Monson.
“Quisiéramos que nuestras hermanas fueran
eruditas en las Escrituras,… deben conocer
las verdades eternas para su propio bienestar,
y también para enseñar a sus hijos o a cualquier
persona que entre en la esfera de su influencia”
3. |
“Deseamos
que los hogares de la Iglesia sean bendecidos
con mujeres eruditas en las Escrituras, ya
sean solteras o casadas, jóvenes o ancianas,
divorciadas o viudas… Logren un conocimiento
perfecto de las Escrituras, no para disminuir
a los que no lo tienen, sino para elevarlos”
4.
Presidente Spencer W. Kimball (1895–1985). |
NOTAS
1. Julie B. Beck, “Mi
alma se deleita en las Escrituras”, Liahona,
mayo de 2004, págs. 107–9.
2. Thomas S. Monson, “Tres metas para guiarte”,
Liahona, noviembre de 2007, pág. 118.
3. Véase Spencer W. Kimball, “Privilegios
y responsabilidades de la mujer de la Iglesia”,
Liahona, febrero de 1979, pág. 140.
4. Véase Spencer W. Kimball, “El papel de
las mujeres justas”, Liahona, enero de 1980,
pág. 168. |
| AYUDAS
PARA HACER LAS VISITAS |
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Durante la visita, conteste preguntas
y comparta puntos de vista mediante
el uso de las Escrituras. Dé testimonio
de la forma en que el estudio de las
Escrituras ha fortalecido su fe. Pida
a la hermana a la que visite que comente
cómo el estudio de las Escrituras ha
fortalecido su hogar y a su familia. |
| PREPÁRESE
PARA ENSEÑAR |
Juan
5:39
2 Timoteo 3:14–17
2 Nefi 9:50–51; 31:20; 32:3–5
D. y C. 138:1–11. |
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