|
José Smith
Después de la crucifixión de Jesucristo y
de la muerte de Sus apóstoles, y ante la persecución y la
hostilidad organizadas provenientes del pagano Imperio Romano,
la iglesia que Cristo había establecido con sus sencillas
y a la vez hermosas doctrinas y autoridad rápidamente comenzó
a cambiar; y para el siglo cuatro, poco se asemejaba a la
Iglesia original de Cristo. Con la pérdida de la aprobación
divina y de la autoridad de la Iglesia, siguió un largo
período de oscuridad espiritual.
Pero en la primavera de 1820, en el otro lado
del mundo, Dios apareció a un joven de 14 años llamado José
Smith, lo que puso en marcha los acontecimientos que llevaron
a la "Restauración" de la antigua Iglesia de Jesucristo
a la tierra.
José Smith nació el 23 de diciembre de 1805,
en Sharon, Vermont, situado en el noreste de los Estados
Unidos. Más tarde se mudó con su familia a la comunidad
rural de Palmyra, Nueva York, donde, en 1820, se había producido
un despertar religioso. Confundido por las afirmaciones
conflictivas de las diversas religiones, José acudió a la
Biblia en procura de guía, y allí encontró un desafío: el
de "preguntarle a Dios" por sí mismo.
En una arboleda boscosa cerca de la granja
familiar, José se arrodilló a orar y, allí, en ese lugar
apartado, en la revelación más espectacular ocurrida desde
los tiempos bíblicos, Dios y Su Hijo Jesucristo se le aparecieron
al joven y le dieron instrucciones. Se le mandó que no se
uniera a ninguna de las iglesias que existían y se le dijo
que Dios restauraría a la tierra la Iglesia que organizó
originalmente Jesucristo con todas sus verdades y la autoridad
del sacerdocio. Diez años más tarde, después de una serie
de revelaciones y de apariciones extraordinarias a José
Smith y a otras personas, La Iglesia de Jesucristo de los
Santos de los Últimos Días se organizó oficialmente el 6
de abril de 1830, en Fayette, Nueva York.
El Libro de Mormón: Otro
Testamento de Jesucristo
En septiembre de 1823, a José le visitó un
antiguo profeta, un hombre que había vivido y fallecido
en el hemisferio americano siglos antes. Este hombre resucitado,
que dijo que su nombre era Moroni, le indicó a José el camino
que llevaba a un cerro cerca de Palmyra y allí le mostró
el relato religioso de una antigua civilización americana;
dicho relato se hallaba grabado en planchas de metal que
estaban enterradas en la tierra. Transcurrieron cuatro años
antes de que se le permitiera a José tomar el registro y
traducirlo; hoy se le conoce como el Libro de Mormón, llamado
así debido a uno de los profetas antiguos que lo había compilado.
El Libro de Mormón se publicó por primera vez en 1830.
El Libro de Mormón contiene escritos religiosos
de civilizaciones de la antigua América que van desde aproximadamente
2.200 a.C. hasta 421 d. C.En él se incluye el relato testimonial
del ministerio de Jesucristo en el Continente Americano
después de Su resurrección en Jerusalén.
La restauración de la autoridad del
sacerdocio
Los apóstoles y profetas de todas las edades
han tenido la autoridad de Dios para actuar en Su nombre.
Los Doce Apóstoles originales recibieron dicha autoridad
del sacerdocio bajo las manos de Jesucristo mismo; pero,
al morir, la autoridad del apostolado desapareció de la
tierra. Por lo tanto, un componente esencial de la Restauración
fue el restablecimiento de esa autoridad del sacerdocio
en 1829.
En may o de ese año, un ser resucitado, que
se dio a conocer como Juan el Bautista y se apareció a José
Smith y a su compañero Oliver Cowdery, puso las manos sobre
la cabeza de ellos y les otorgó el Sacerdocio Aarónico con
la autoridad para bautizar y llevar a cabo otras ordenanzas.
Poco después, tres de los apóstoles originales: Pedro, Santiago
y Juan se aparecieron a José y a Oliver y les otorgaron
la autoridad del apostolado y el Sacerdocio de Melquisedec
o sacerdocio mayor. Con la restauración de la autoridad
del sacerdocio, José organizó La Iglesia de Jesucristo de
los Santos de los Últimos Días con seis miembros iniciales.
El crecimiento y la oposición
Tal como la Iglesia antigua, La Iglesia de
Jesucristo de los Santos de los Últimos Días comenzó como
una iglesia misionera. A mediados del siglo diecinueve,
se alentó a los conversos a congregarse con los miembros
que vivían en los Estados Unidos, y al poco tiempo, grandes
grupos de inmigrantes provenientes de Europa y del este
de los Estados Unidos encendieron la llama de la oposición.
Con objeto de escapar la creciente agitación,
la sede de la Iglesia se trasladó de Nueva York a Ohio,
más tarde a Misuri y luego a Illinois. En 1839, los Santos
de los Últimos Días establecieron la comunidad de Nauvoo
(Illinois) sobre una extensión de terreno pantanoso inhóspito
que bordeaba el río Misisipí. Bajo el liderazgo de José
Smith, drenaron los pantanos y comenzaron a erigir una comunidad
de casas hermosas, de granjas y negocios prósperos; y, además,
edificaron un templo.
Para 1844, Nauvoo competía con Chicago en
el número de habitantes; pero las sospechas y el antagonismo
cada vez mayores que existían en las comunidades vecinas
dieron lugar a gran agitación y desconfianza. Los periódicos
de pueblos vecinos comenzaron a exigir la exterminación
de los Santos de los Últimos Días.
En el apogeo de esa agitación, José Smith
y su hermano Hyrum fueron asesinados a balazos por una chusma
armada cerca de Carthage, Illinois.
Brigham Young y la jornada hacia el
Oeste
Las chusmas atacaron los poblados Santos de
los Últimos Días de la región quemando las cosechas, destruyendo
los hogares y amenazando exterminar a la gente. Los líderes
de la Iglesia sabían que otro traslado estaba a las puertas.
Éste se convertiría en uno de los éxodos más visionarios
y prodigiosos ocurridos en la historia de los Estados Unidos.
Como el miembro de los Doce Apóstoles de más
antigüedad, Brigham Young sucedió a José Smith como líder
de la Iglesia, y, en febrero de 1846, condujo a los Santos
de los Últimos Días a través del congelado río Misisipí
hacia territorio virgen de Iowa. Con grandes esfuerzos cruzaron
Iowa, y por fin establecieron un poblado denominado Winter
Quarters, cerca de la contemporánea Omaha, Nebraska. La
comunidad no tardó en expandirse para incluir cientos de
alojamientos, muchos de ellos simples excavaciones subterráneas
o chozas de paja a ambos lados del río.
En procura de una visión que inicialmente
recibiera José Smith, Brigham Young preparó a su gente ---tal
vez a unas 17.000 personas para ese entonces--- para una
jornada histórica a través del vasto desierto hacia las
Montañas Rocosas, a 1.700 kilómetros rumbo al Oeste. El
primer grupo de pioneros partió desde Winter Quarters a
principios de la primavera siguiente y llegó al Valle del
Gran Lago Salado, el 24 de julio de 1847.
Durante algunos años, otros miles de Santos
de los Últimos Días cruzaron penosamente las grandes praderas
norteamericanas para dirigirse al refugio que recién habían
encontrado. Algunos de los pioneros cruzaron las planicies
en carromatos; otros estaban equipados con carros de mano
pequeños y livianos. Diez compañías de carros de mano cruzaron
las planicies norteamericanas durante los cuatro años siguientes;
de éstas, ocho finalizaron la jornada con relativo éxito,
pero dos de ellas enfrentaron tragedias y vieron perecer
a cientos debido al hambre, a la fatiga y a la exposición
a las inclemencias del tiempo.
Cuatro años después de que llegaron al Valle
del Lago Salado, los miembros de la Iglesia fueron comisionados
por Brigham Young a establecer colonias en todo el Oeste.
En total, los pioneros establecieron más de 600 comunidades
en una extensa franja que cubría más de 1.800 kilómetros
desde el sur de Alberta (Canadá) hasta México.
En una era moderna
Cuando a Utah se le reconoció como el estado
número 45 de Estados Unidos, el 4 de enero de 1896, el número
de miembros de la Iglesia ascendía a un cuarto de millón,
residiendo la mayoría de ellos en Utah y un modesto número
esparcido en colonias a través del oeste de los Estados
Unidos, el sur de Alberta y el norte de México. Para 1930,
sólo aproximadamente la mitad de los miembros de la Iglesia
vivía en Utah, pero la cantidad restante era mayormente
norteamericana. Al alcanzar la Iglesia logros gigantescos
en cuanto al número de miembros en el siglo veinte ---un
millón en 1947, dos millones en 1963, tres millones en 1971
y cuatro millones en 1978--- la constitución demográfica
seguía siendo primeramente estadounidense, pero comenzaba
a cambiar en forma notable; de igual manera, la proporción
de miembros de Utah era cada vez menor.
A finales de 1999, el número de miembros de
la Iglesia casi llegaban a los 11 millones; de ese total,
aproximadamente una séptima parte residía en Utah y un poco
menos de la mitad residía en los Estados Unidos.
|