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PARAGUAY
Diez años de
Beehive Clothing
produciendo en Paraguay

Por Pedro Servín Fabio



El hermano Francisco Javier Vitale junto
al élder Russell M. Nelson (centro) durante una
visita guiada dentro del establecimiento,
hace diez años.
Se cumplieron diez años de actividad intensa de la planta fabril Beehive Cloting en la ciudad paraguaya de Luque, en el área metropolitana, a tan sólo 16 kilómetros al este de Asunción.
El precursor del proyecto para la fabricación de ropa sagrada fue el hermano Francisco Javier Vitale quien, precisamente, en diciembre de 1996 fue designado como gerente del Centro de Servicios y años después fue reemplazado por el hermano Juan Emilio Escobar Schaerer.
El establecimiento había comenzado a realizar sus primeras operaciones un año antes cuando el 12 de septiembre de 1995 el élder Russell M. Nelson dedicó el lugar para “los fines del evangelio de Jesucristo”.
El programa fue apoyado con entusiasmo desde Lago Salado por varios destacados hermanos y hermanas, tal es el caso de Scout Sly y Dionisia Jung.
“En los primeros tiempos la producción se inició tan sólo con nueve costureras sin ninguna experiencia industrial. Fueron tiempos de mucha enseñanza y coordinación con el objetivo de cumplir con los requisitos de calidad”, recuerda el hermano Vitale.

Una postal del álbum de los buenos recuerdos: El élder Nelson, del Quórum de los Doce, presidió y habló en la ceremonia de apertura de Beehive Cloting, en Luque, Paraguay.

Con el tiempo, la producción de ropa sagrada fue incrementándose alcanzando niveles superiores en cantidad y calidad.
Juan Emilio Escobar, quien en la actualidad se incorporó a las oficinas de asuntos temporales de la iglesia en Asunción siendo designado en su reemplazo el élder Ernesto Antonio Da Silva, comentó que “el grado de confianza a nivel internacional fue tal que la planta de Salt Lake City importó ropa sagrada desde nuestra fábrica”.
“En el año 2001 nuestra producción se dirigió al mercado mundial, enviando ropas a países como Argentina, Brasil, Uruguay, Chile, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela, Panamá, Guatemala, Nicaragua, Honduras, Haití, República Dominicana, El Salvador, Costa Rica, Belice, España, Francia, Inglaterra, Alemania, Suiza, Suecia, Portugal, Japón, Taiwán , Tailandia, Hong Kong, Mongolia, Filipinas, Corea del Sur, Australia, Nueva Zelanda, las islas de Guam, Fiji, Samoa, Tahití y Tonga; Sudáfrica, Nigeria, Ghana y Zimbabwe entre otros”, relató.
Juan Emilio especificó que “la ventaja de recibir las prendas desde Paraguay se refiere fundamentalmente al costo, con un 25% menos que las producidas en Estados Unidos de América, sin que eso signifique un producto de menor calidad, teniendo en cuenta que la materia prima es importada desde Salt Lake City”.
Añadió que en la actualidad “por razones de economía de escala y un nuevo plan estratégico mundial, todas las prendas sagradas son enviadas a Argentina desde donde se distribuyen a todo el mundo”.
La visita más ilustre a la planta fue realizada el 20 de mayo de 2002 por el presidente Gordon B. Hinckley, quien la recorrió totalmente un día después de haber dedicado el Templo de Asunción-Paraguay.
Juan Emilio consideró que “en los primeros diez años de existencia, la actividad fabril permitió utilizar mano de obra paraguaya; han sido contratadas empresas paraguayas e internacionales para la tercerización de servicios, como las agencias de transporte, aduaneras, de informática, de mantenimiento, y otros. Se cumplen con las leyes laborales y el pago de tributos al fisco. Beehive Clothing actuó como un efecto multiplicador de la economía paraguaya”.
Finalmente, la planta ha figurado entre los principales exportadores textiles del Paraguay, llegando, incluso durante varios meses, a ocupar el primer lugar en la categoría. La Asociación de Industriales Confeccionistas y sus adherentes han enfatizado las excelentes condiciones de trabajo tanto físicas como de beneficios que gozan los empleados.

 

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