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10 de noviembre de 2008
Falleció a los 76 años
Irene Amores de Pitarch

El lunes 10 de noviembre de 2008, a los 76 años de edad, falleció en la ciudad de Buenos Aires, la hermana Irene Amores de Pitarch, hija de Pedro Amores y Filomena Díaz. Actualmente pertenecía al Barrio de Lugano, de la Estaca Buenos Aires Liniers.
Irene Amores nació el 26 de noviembre de 1931 en Buenos Aires, Argentina; en el año 1947 conoció a Oscar Pitarch, con quien se casó en febrero de 1950. Juntos fueron padres de tres hijos: Roberto, Guillermo y Hugo. Actualmente tienen 14 nietos y 13 bisnietos. En el año 1951 conocieron a los éderes Richard Millet y William Wood, quienes les enseñaron el evangelio y tomaron la decisión de bautizarse en La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

Años mas tarde se sellaron por las eternidades en el Templo de San Pablo, Brasil. Cuando se dedicó el Templo de Buenos Aires, Irene y su esposo sirvieron como misioneros, durante la presidencia del Pte. Angel Abrea.
Irene sirvió también en varios llamamientos en su barrio, y dejó en sus hijos, nietos y bisnietos un ejemplo de su dedicación como madre, abuela y bisabuela.
El funeral se realizó en la capilla de Liniers el martes 11 de noviembre, y en las palabras de sus familiares y amigos que hablaron, resaltó en todo momento su amor por el Salvador y el impacto que tuvo su testimonio del Evangelio en las vidas de ellos, expresado por sus hechos, palabras y cartas.
Verónica Pitarch de Rios, una de sus nietas, leyó una de las tantas cartas que su abuela le envió. En parte de ella, Irene le escribió:
"Bueno Vero, te quisiera decir tantas cosas, pero lo más importante que quiero decirte es como repetir y repetir el testimonio; siempre decimos lo mismo pero la emoción con que lo decimos es siempre diferente... cada día "veo" algo o "escucho" algo, o me "sucede" algo que a pesar de los años es algo nuevo que me da la seguridad que estamos en la Iglesia verdadera, que Dios vive y nos ama muchísimo, que podemos hablar con El en cualquier instante y en cualquier lugar, y tener la seguridad de que te está escuchando!
¡Qué hermoso! ¿verdad? A veces lo hago a través de la ventanilla de los colectivos y con los ojos abiertos mirando el cielo... siento felicidad y agradecimiento por haber conocido el evangelio, a Nuestro Padre Celestial, a nuestro Salvador y saber que El es nuestro Hermano Mayor, y al mismo tiempo nuestro mejor amigo!
La hermosa familia que nos dio en este mundo... mis hijos, mis nueras (que las siento como mis propias hijas), mi esposo, mi compañero de toda la vida..."

Irene y su esposo como misioneros
en el Templo de Buenos Aires
Una muestra de amor y un testimonio fortalecedor del Evangelio restaurado, de Jesucristo y de nuestro Padre Celestial. Ese fue el sello que Irene dejó en el corazón de su familia y su descendencia, hasta que nuevamente se reencuentren.
Irene y su esposo, Oscar Pitarch
De izquierda a derecha, Guillermo, Irene, Hugo y Roberto Pitarch