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Año 2009

 
 
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Milagros Musicales
gracias a la fe y al esfuerzo
El élder Theobald y su esposa, como matrimonio misionero de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, visitan estacas en el área de Buenos Aires y enseñan un método para tocar el piano usando los acordes. Los resultados son un milagro para los que dedican el tiempo necesario para practicar. La música de la Restauración invitando el espíritu flota en el aire en las capillas que antes estaban llenas de silencio.
Pero no fue siempre así. Los Theobald han cumplido una misión en Honduras donde enseñaron el método inspirado a los santos allá. De sus experiencias allá, el élder Theobald dice:
“Empezamos con aproximadamente 85 estudiantes de piano y después de tres o cuatro meses, solamente quedaron unos diez estudiantes. Habíamos fracasado. El Señor nos había llamado para ayudar a nuestros hermanos a aprender a tocar teclados y dirigir los himnos de Sión para mejorar la música y a la vez aumentar la espiritualidad en las reuniones de la iglesia. Habíamos enseñado a tocar los acordes con la mano izquierda y la melodía con la mano derecha, pero los alumnos no pudieron tocar con las dos manos a la vez. Se dieron por vencidos y no continuaron asistiendo a las clases de piano. Nosotros sabíamos que habíamos recibido un llamamiento del Señor para hacer una obra muy importante, pero no tuvimos éxito.
Acudí al Señor para que nos ayudara y lo hizo casi al momento. Empecé a recibir pensamientos. El primero: 'Tienen que utilizar el primer principio del evangelio'. Una hora después recibí el mismo pensamiento. Pero no hice nada. Probablemente el Señor pensó que este pobre hijo era tan torpe que no podía entender su mensaje, por lo tanto cambió el mensaje para hacerlo más claro: 'Tienen que utilizar la fe'. Pero no entendí. Recibí el mismo mensaje una y otra vez, pero seguí sin entender. Esto me pasó casi cada hora por unos tres días. Finalmente pensé: 'Yo sé que la repuesta de nuestro problema tiene que ver con la fe, pero no sé cómo'.
En esos momentos me quedé muy pensativo y me dije a mi mismo:'¿Cuál será una definición sencilla de la fe?'--y pensé que la fe es creer en algo que es verdadero y que no se ve. Cuando pensé esto, fue como si un martillo me pegara en la cabeza; entonces supe que es lo que el Señor trataba de enseñarme.”
Desde aquel tiempo, el élder Theobald y su esposa han usado un método de enseñanza inspirado que es tan simple que los estudiantes pueden tocar himnos en muy poco tiempo.
Los estudiantes aprenden los acordes primero, memorizándolos y practicándolos y después pueden añadir la mano derecha y concentrarse en tocar una nota a la vez porque su subconsciente toca los acordes de la mano izquierda.

Un joven de diez y seis años asistió a las clases de piano y practicó por 2 semanas. Su progreso fue muy lento. Después de 3 semanas pudo tocar solamente 6 o 7 himnos. Una hermana que podía tocar 30 himnos se comprometió a compartir su teclado con él para que pudiera practicar. Después de 3 meses, el élder Theobald recibió una llamada de la hermana preguntando si el joven podía conseguir su propio teclado porque sabía tocar todos los himnos. Con un poco más de instrucción técnica, recibió su teclado y ahora está acompañando el coro.
La Hemana Zivic estaba en el auditorio disfrutando el recital de música de piano en la estaca. Los participantes habian cumplido 3 semanas de instrucción enseñados por el matrimonio misionero. Hacia el final del recital, su hijo, el Presidente Guillermo Zivic, consejero en la Estaca Buenos Aires Gonzalez Catán, empezó a tocar algunos de los 30 himnos que aprendió. La hermana Eleanora de Zivic le dio un apretón de manos a la Hermana Chalmers, quien estaba sentada cerca de ella y le dijo, con lágrimas de gozo en sus ojos: "¡Mire que bien toca! Cuando él era un joven yo quería que él tuviera la oportunidad de aprender a tocar el piano, pero tuvimos que vender el piano antes de que pudiese aprender.”
Unos días después, cuando la Hermana Chalmers le dijo al Elder Claudio Zivic que su hermano menor tocó muy bien el piano, el respondió que él no toca el piano. Ella respondió con una sonrisa:“¡Ahora sí!”
Un joven quería aprender tocar el piano antes de su misión. En dos semanas aprendió 60 himnos, recibió un certificado para el curso de dirigir la música, y pudo pasar el examen escrito para recibir su teclado.
En ciertos casos, luego de escucharlos, el élder Theobald pensaba que algunos de sus alumnos no llegarían a tocar el piano en esta vida. Sin embargo, ahora están enseñando a otros. La música es muy importante en las reuniones de la Iglesia y en la vida de los santos.
En Honduras la asistencia de un barrio mejoró notablemente después de las clases de los Theobald, cuando los miembros empezaron a tocar los himnos en las reuniones. Las reuniones sacramentales llegan a ser más reverentes a causa de la música.

Algunos también están aprendiendo a dirigir la música. Un domingo, cuando Presidente Chamorro de la Estaca Moreno (él aprendió 13 himnos en 3 semanas) y otros miembros de su presidencia estaban visitando un barrio, un líder anunció el himno de apertura y dijo que no había nadie para dirigir la música. Pero Pte. Chamorro preguntó: “¿Y Diego? El asistió a las clases de los Theobald y puede dirigir muy bien.” Por supuesto, Diego dirigió la música.

Los resultados de este servicio impresionan. En la Estaca Buenos Aires Norte 25 estudiantes aprendieron desde 1 a 25 himnos en 4 semanas.
En la Estaca Congreso, 35 estudiantes pudieron tocar de 1 a 4 himnos en una semana. En la Estaca Castelar 19 estudiantes aprendieron a tocar entre 1 y 60 himnos durante las semanas de instrucción y 11 ahora pueden dirigir la música. Lo mismo sucede en muchas de las otras estacas en la provincia de Buenos Aires.
Es común que una persona en una estaca aprenda los 60 himnos del himnario simplificado. Los líderes pueden ayudar y apoyar a los estudiantes cuando asignan los himnos que van a cantar en una reunión mucho antes de la reunión para que los estudiantes puedan practicarlos.

El milagro de tocar y dirigir la música con fe continúa en Buenos Aires. Algunos de los estudiantes de los Theobald están enseñando a otros y la música de la Restauración continua bendiciendo las vidas de los miembros.
Cuando un matrimonio misionero, con unos teclados, unos libros y mucho entusiasmo, enseña a un grupo de estudiantes por tres semanas, y el grupo hace su parte con fe, dedicación y esfuerzo, los milagros suceden, y en este caso, además de verlos, se escuchan.